los sonidos de la tinta
¿cómo trazar una letra cuando ni el viento nos lleva la mano?
Eterna Sacerdotisa
Amo tu liturgia de caracolas,
alcatraces de humo retozando con el viento,
besos de copal, querubes de teponaxtle,
dueños de mis gotas
y de sonajas que oigo a lo lejos lejos lejos
Amo tu mirada escondida en mí
y la sombra bronce de tus hijos.
Oaxaca, madre prodigiosa de senos dulces y tibios,
creadora de mis dudas, cascabel de mis sones.
Te pintas de Sierra y Valle,
de Costa y Cañada son tus penachos.
Trenzas amores en sombreros y canastas,
donde los pensamientos brillan y el maíz duerme cálido.
La noche enciende veladoras,
turquesas y plumas se aparean con oro
en las manos mixtecas de tus orfebres.
Istmo,
abres tus piernas y te ayuntas a hombres flordelís,
a hombres con lapislázuli en los ojos
y vas pariendo soles híbridos.
Los laberintos de tus encajes
no entienden las cuitas entre Juchitán y Tehuantepec,
no entienden ¡no las entienden!
y prefieren sonreír, albos, en la espuma del mar...
Costa chica,
donaire de machetes y chaquiras,
nodriza pechos de plátano, crias hijos de África
cuerpos anochecidos en estrellas.
Tu seda arropó al Viejo Continente,
tus gusanos lloraron y de llorar están secos.
Retorcidas conciencias disfrazadas de púrpura,
ignoraron el dolor de los brazos hinchados de tus hijos,
y la rabia de tus caracoles marinos.
Mi primer beso del Valle: tus labios de madre, Adriana.
Antequera descalza y de tacones de cúpula;
de noches coloridas, buñuelos y calendas
donde los rábanos se van de juerga hasta el amanecer.
Chocolate, amarillito, nicuatole y chapulines
viven en tus vientres negros, Coyotepec,
me cuentan hartas leyendas
como comadres chismosas, siempre hablando, siempre hurgando.
Cierra tus ojos Antequera, la Señora de Negro vela tu sueño.
Descansa, Mitla, PITAO-Pecala, abraza tu laberinto de grecas.
Que duerman tus danzantes, Cuilapam, Yostaltepetl, Es el que Es.
Sierra mía: bebe tu yerba rebaños de nubes.
Tus hijos pastorean sueños nobles,
como tus manos y tus caminos,
como tu regazo de flautas perfumadas,
como tus árboles aletargados, meciendo al niño Benito.
Ancianas rumiando misterios,
listones azules que adornan canastos con frutas,
matas de café y helechos frescos.
Lazos de tus bordones: testigos ancestrales de tus alas mixes,
indómitas alas que burlonas se ríen de las cadenas
¡ Son tus ojos capulines, espejos de libertad !
Árboles lejanos
árboles de papel donde escribe sonetos el Papaloapan.
Fecundas jaranas de tierra y lluvia
te adornan con aretes de mango,
pulseras de piña, ajuarean tus brazos morenos
y un huipil de aguacates maduros
canta tus sueños de novia, Tuxtepec.
Alegre zenzontle de la Cañada,
revolotean fantasías teñidas de infancia:
anteojos-espejismo, fistoles-caña de azúcar,
son ciruelas y chicozapotes tus huaraches bailarines.
Huautla, tus hongos sahuman mariposas surrealistas,
me besan, me lamen, me llevan...
¡Canten tus nanacaxtles, María Sabina, narren cuentos, tus ojos sabios!
No te hagas ausencia María Sabina, no te hagas ausencia...
Así eres tú, tierra mía, así yo te amo:
Mitá leyenda mitá verdá,
sólo una eres tú Huaxyacac,
cohabitan en ti, mi Niña de la Esperanza y la Doña de la Magia
Eterna Sacerdotisa, Oaxaca mía...
a nosotros
repetiré los nombres de todas las cosas
que nos salvaban de morir
rubén vela
las idas al aeropuerto cuando son en reversa,
parece que acumularan un dolor,
hecho a la medida por la inquina de un diestro sastre
deja uno el auto bien estacionado,
carga las maletas, documenta según el protocolo,
y esperando que llegue la hora,
a veces el café o un cigarrillo
se incorporan al incómodo oficio de aguardar
entonces de golpe
se nos echan encima todos
y cada uno de los días recién vividos,
y cuando la emoción es tanta
como para ameritar un borbotón de lágrimas magenta,
nos lo negamos, pedimos a la mesera que rellene la taza
con más líquido humeante y oscuro,
y proseguimos en la recapitulación del viaje
-que ya agoniza en el lecho de nuestros corazones,
con ese maldito sarcasmo
que tienen todas las cuentas regresivas-
pero si parece que fue ayer cuando llegaste -repetimos
se fue volando el tiempo -recontrarrepetimos
mientras las manecillas traicioneras,
esperan en el palco de honor y con traje de etiqueta,
el momento en que por fin nos hagamos agua
el altavoz anuncia:
la salida del vuelo con destino a la lejanía más absoluta!
no más sonrisas
no más sobremesas con migas y mantel a cuadros
no más amaneceres próximos -tu pecho abotonando mi espalda-
no más nuestras manos
no más mis besos en los tuyos
no más miradas... no más complicidad en el deseo
no más ternura y empalago
no más poemas sobre las sábanas
no más tu voz... no más la mía... no más... no más!
pagamos la cuenta en efectivo - la cuenta ¿de qué?-
cargamos el equipaje de mano,
como queriendo suavizar cualquier sobrepeso,
y en un auténtico via crucis desandado:
el pie derecho y el izquierdo hacen de las suyas
hasta llevarnos al adiós definitivo
¿cuánto tendrían que medir nuestros brazos
para poder circuir con todo el amor que somos,
a ese amor que se nos va?
¿en qué tiempo se conjugan las horas que jamás llegaron?
¿por qué duele tanto el suelo de los aeropuertos -de todos-?
la ropa nos queda húmeda,
húmedos los dientes,
húmedos los labios
damos media vuelta...
nos viramos nuevamente,
y mientras aquella silueta,
se empequeñece tragada por el horizonte
nosotros, los que jamás nos vamos,
retornamos a la garganta de la soledad
...a la vida diaria
octubre y 2004
Hija de la Sombra
al patriarcado y sus cánones
Lo que no se hace consciente
se manifiesta en nuestras vidas como destino.
Jung
I.
mis nalgas de mujer
de tierra y lluvia, de neblina y desierto
mis nalgas de amapola y suave brisa
bravías, húmedas de llanto
mis nalgas, tablado para el filo de tus tacones
jardín del edén
escribanas de su propio evangelio
sacerdotisas del templo
mis nalgas, redención de todos los pecados
II.
mis pechos de infinita nodriza
de nube y obsidiana, de cúrcuma y madreperla
mis pechos de mandarina y hojarasca
recitan los salmos en voz alta
exiliados de tus fronteras
sabios, hartos, a pesar de su fatiga
beben esperanza y siguen la procesión
III.
mi cuerpo de hembra abundante
de carnecoordillera, de ortiga y sabino
se levanta en puntillas
sin alcanzar los sueños de esbeltez que tanto le impones
mi cuerpo, mapa de tu cuerpo, paredón de tu metralla.
desidentidad
Soy del altar, el fuego perpetuo
el pezón más dulce de Gaia
la Serpiente que palpita sonetos de amor y sangre
por el canal primigenio
Soy el telar, el hilo y la mano que te urde
el hambre de la tierra
el dedo que obtura tu nariz durante el alba
Soy la partera que del Útero viene, y que al Útero retorna.
Soy el mes de abril, el de agosto, también Soy tu septiembre
Soy el alfabeto que anochece en la curva de tus labios
el pétalo en la flor, el vuelo en el ave, el Atman de cada respiro
Verde
una puerta de humo y cenizas
se abre entre mis cejas
asomas tu uña, Madre Kali
todos los pájaros de la Creación
vuelan a través de mis manos
las mandarinas caídas también tienen su propio canto
yo tengo el mío, me he quedado sin patria
pongo cordeles a mi lengua, la obligo al exilio
soy adentro, yo soy el Agua
te lluevo
se abre entre mis cejas
asomas tu uña, Madre Kali
todos los pájaros de la Creación
vuelan a través de mis manos
las mandarinas caídas también tienen su propio canto
yo tengo el mío, me he quedado sin patria
pongo cordeles a mi lengua, la obligo al exilio
soy adentro, yo soy el Agua
te lluevo
mis ancestras
I
con las agujas del reloj tejo una manta de colores
un mándala de estambre fino, un autorretrato
remates, nudos, cadenas
ahí están metidas las mismas mujeres de antaño
se esconden en el fucsia, se tornan ocres
pespuntan mis horas, se ríen a carcajadas
son una danza circular, siempre son ese momento
vírgenes de eternas sandalias
matronas que fosforescen añiles
II
puntuales a las ocho y cincuenta de la noche
en el frío de la garganta, en la casa del plúmbago y el ciruelo
también a los trece, cuando mi primera sangre
juntas
hemos vertido sobre la tierra, todas nuestras lunas
ampolla, amor y niebla
sobre cualquier cosa, niebla
translúcido matronímico que nos urde desde el silencio
III
bordadas con sus hombres en el lecho
dando de mamar a sus neonatos
por dar voz a sus voces
parieron bosques, ensenadas, guerras
jamás serán hijas del olvido
IV
cuando abro mi corazón para que lo toques, para que lo veas
me ves y las ven
me tocas y las tocan
me sanas y las sanan también a ellas
V
vuelve el calor
se nos acaba el frío
la luz no quiere cambiar de nombre
resiliencia
aquella ágata roja, hace de mi alma, un río
enero toma nuestros cuerpos, nuestras corcheas
nos pentagrama, nos canciona, sonríe
llegan tus años sobre mis años
me hablan en una lengua exacta y extranjera
dibujan besos de humo, azulan el mediodía
así llegas, así estás, así te quedas
y me abres con tu danza de ámbar y fuego
tomas mi ombligo y lo desamarras
me devuelves a la tierra, en la tierra me venzo
desexisto
eres barro, te untas en mis dedos
tus ojos adentran fonemas en mi carne
la sacuden, la amansan, la destilan
reverdeces en mi credo, desfatigas el camino
pozo, vasija, hondura
Invierno 2010
Zacatecas, Zac
Cosecha
a mi hijo Pablo
traspasamos el arco, juntos -de la mano-, apenas sumas 3 años
tamiz de 16, el arco vuelve a abrirse para nosotros, cruzamos
te sueltas -de mi mano-, y caminas para hacer tu vida
enciendo una vela, llamo a nuestros ancestr@s
llamo a nuestros ángeles y voy abriendo mis piernas
para parirte como no pude hacerlo en aquel quirófano de mierda
naces suavemente, con la dulzura de un bhajan
con la fuerza de una stotra
con el olor del copal que sahuma el altar de mi vientre
naces, naces-hombre, hijo mío, naces de mis entrañas
... hoy que el velo es tan delgado
hojas
ha pasado el cuarto creciente sobre mi cuerpo
ha muerto y en paz descansa
al igual que descansan esos versos sin Voz
soy otoño y te miro, mar de cien bocas,
y en una de ellas, me diluyo y me hago tú
¿en dónde acomodo esta tibia ráfaga de amor
que me nace en el vientre cuando te pienso?
¿a dónde van a parar esos besos
que has dibujado sobre la espalda del silencio
cada tarde cuando la clase de las seis nos reúne ?
para escribir como hembra
si ha de querer pasar por fémina en las sílabas,
ha de conjurar a la Diosa de los Ciclos,
cambiando de piel cada una de las cuatro de la noria...
las hembras somos serpientes:
reptamos entre danzas de silencio y cañaverales de lujuria
marejadas de oleajes irrepetibles
de contenido salino dispar,
cometas que remontan un cielo de humedades
un viento de sediciones y animación suspendida,
un vitral, profanado en la lengua de la soledad
las hembras llevamos más epidermis que la luna
descamamos nuestras quimeras en la espalda de los sabios
somos diosas de lluvia y muerte,
los cuatro puntos cardinales,
la sed de los sabinos,
tarima de plumas tornasoles,
destino inexcusable de metáforas
somos el llanto persuasivo,
la gota de savia que adultera las obligaciones,
el más irrazonable de los teoremas,
la patena que reconforta, el relicario de la muerte,
y la puerta sagrada de todas las indulgencias
poeta,
conjure a la luna con dos veladoras de sándalo,
olvide la cimitarra y los corceles,
afine la tinta de las sinfonías
que seducen las ingles tibias de mujer
y una vez cada luna,
elija sangrar sus muslos con la espesura de un soneto escarlata,
de un cuerpo dolido, de un pubis vapuleado
le aseguro que así y solo así, podrá escribir como hembra
la de ayer
tomo la espátula de lija
la paso lentamente por mis pies
...veo caer la piel que algún día fui
silencio
era tan perfecto el crepúsculo
que no nos atrevimos
a profanarlo con palabras
Guincho, Portugal 2002
...once años
I.
a mí la vida me hizo estupro gota a gota,
como esos abusos que se perpetran a través de largos silencios,
como esas columnas olvidadas en la memoria del óxido
II.
me fuí goteando, y en el barro edifiqué mi refugio,
desangré mis más tiernas sílabas, las olvidé, las negué,
suicidándome la memoria de su cómo, de su dónde
III.
ahora soy alacrán de satén y yute,
antropófaga de buenos modales en la mesa,
cuchillera de mierda y redención
por eso, hoy que tengo la oportunidad de responder,
aprovecho para quedarme callada...bien callada
mis patas
a mi hijo Pablo
cuando naciste, a vientre rajado,
empecé a entonarme,
quería palparte, Pablito,
ponerte sobre mis pechos y dedicártelos
quise arrimarte a mi cuerpo
para palidecer las ojeras del frío,
para romper la antipatía de la luz,
luego separarte con mis dientes amorosos
y ver andar tus pinceles de sol sobre mi cuerpo
quise arrinconar mi hocico
en tus pliegues tiernos e impronunciados,
barrer la sangre que te cubría con mi lengua tibia,
y lamerte por horas como una loba que acaba de parir
tirada en tierra
teta a teta
vulnerable
rendida
plena
Una
quise despertar la fiereza de mis colmillos
para morder, con rabia, las vendas, las malditas vendas,
que ataron mis patas a una plancha de quirófano,
desde donde nunca pude abandonarme
a tu virginidad de cachorro
las gordas
a todas las que comen y comen
porque no pueden vomitar lo que trane dentro,
y a las que nunca lo hacen, por miedo a mostrarse desnudas
I.
allí estoy metida en el espejo, sumida en el maldito pedazo de vidrio,
donde siento lo que él me deja sentir y veo lo que a él le da la gana,
disfrazando mi garganta de silencio,
y de grasa, el llanto de mi cuerpo
trinchera del paladar donde tanto vacío tragué y tanto dolor digerí:
tertulias de harina y miedo, citas de rabia y azúcar fueron mías
anduve rogando amores a tartas y betunes,
busqué mis respuestas en alacenas huecas de esperanza,
puse todos mis sueños en sus manos...
los oídos de la comida me fueron fieles:
no miraban el reloj en nuestras charlas,
ni conocían la fecha ni mi nombre,
ellos se entregaban sin hacer juicios
y yo me sorbí la miel de sus abrazos sin condición,
de su lujuria atragantada, de sus besos de culpa y miedo
caminé con la boca abierta,
esperando que alguien pagara mi rescate
abierta a la hora de la sopa,
la masa y el queso y abierta la boca
con postre o sin el, abierta la boca
¡abierta, abierta, abierta la boca!
II.
cuerpo mío, hoy hueles distinto,
estoy descalza en la arena de tus razones,
puedo verme desnuda frente al espejo y sonreír
camino tu piel y vuelan mariposas, camino tu piel y se vuelve mía..
.
.
bienaventuranzas
.
.
bienaventurados los que sienten,
porque sus cuerpos harán canciones
bienaventuradas las palabras,
porque nacieron para ser dichas
bienaventurados la lluvia, la Sombra y el silencio,
porque sus eslabones serán infinitos
bienaventurada la mano,
porque en su palma tiene escrita la respuesta
bienaventurados los sintiempo,
porque no habrá manecilla que los alcance
bienaventurados los lechos en blanco,
porque el Amor los tomará por altares
bienaventurado lo invisble,
porque llegará el día en que recuperaremos los ojos
bienaventurados los infiernos,
porque de sus vientres emergerá el Paraíso
.
bienaventurados los que sienten,
porque sus cuerpos harán canciones
bienaventuradas las palabras,
porque nacieron para ser dichas
bienaventurados la lluvia, la Sombra y el silencio,
porque sus eslabones serán infinitos
bienaventurada la mano,
porque en su palma tiene escrita la respuesta
bienaventurados los sintiempo,
porque no habrá manecilla que los alcance
bienaventurados los lechos en blanco,
porque el Amor los tomará por altares
bienaventurado lo invisble,
porque llegará el día en que recuperaremos los ojos
bienaventurados los infiernos,
porque de sus vientres emergerá el Paraíso
pichuso
a mi primer gato
hay días en que veo
cómo te desentiendes del invierno
al tomar el sol en la baranda,
o durmiendo tu silencio, sobre los hilos del kilim
otros,
te veo escapar de casa sin que nadie se entere...
luego llegas de vuelta a casa,
impreso por las voces del camino:
cardos que se hacen uno con tu pelaje,
bolutas de tiempo y barro,
acomodan cascabeles entre tus patas
y con un nuevo respiro
–voz de tus averías y de tus glorias- escindes el ayer...
a veces, pichuso, me miras a los ojos,
y en tu mirada de gato, reconozco el olor de la mía
hay días en que veo
cómo te desentiendes del invierno
al tomar el sol en la baranda,
o durmiendo tu silencio, sobre los hilos del kilim
otros,
te veo escapar de casa sin que nadie se entere...
luego llegas de vuelta a casa,
impreso por las voces del camino:
cardos que se hacen uno con tu pelaje,
bolutas de tiempo y barro,
acomodan cascabeles entre tus patas
y con un nuevo respiro
–voz de tus averías y de tus glorias- escindes el ayer...
a veces, pichuso, me miras a los ojos,
y en tu mirada de gato, reconozco el olor de la mía
que tu belleza sea eterna
.
.
un día la ví desnuda
en cada cicatriz de su cuerpo el miedo se ponía de pie,
sus labios tatuados, delineaban opiniones de memoria,
sonrisas de madera
tendía su soledad sobre una plancha de masaje,
y tres veces por semana cobraba su tanda de moretones,
para acicalarse el noventasesentanoventa
las caderas, mixtura de androginia y desprecio,
eran soportables tan sólo en espejos de medio cuerpo
bajo enormes uñas acrílicas,
pude tocar el llanto de sus dedos mordisqueados
y escuché a la mudez cantando insurrección
el binomio de tetas plásticas,
escondía unos senos pequeños, casi adolescentes,
donde se estrellaba un dolor insoportable
la aspiradora había chupado con maestría
aquella femenina abundancia de sus muslos y sus nalgas,
y aún así, el dolor era el eterno inquilino
ella era la diosa del siglo veinte, digna de cualquier envidia...
.
un día la ví desnuda
en cada cicatriz de su cuerpo el miedo se ponía de pie,
sus labios tatuados, delineaban opiniones de memoria,
sonrisas de madera
tendía su soledad sobre una plancha de masaje,
y tres veces por semana cobraba su tanda de moretones,
para acicalarse el noventasesentanoventa
las caderas, mixtura de androginia y desprecio,
eran soportables tan sólo en espejos de medio cuerpo
bajo enormes uñas acrílicas,
pude tocar el llanto de sus dedos mordisqueados
y escuché a la mudez cantando insurrección
el binomio de tetas plásticas,
escondía unos senos pequeños, casi adolescentes,
donde se estrellaba un dolor insoportable
la aspiradora había chupado con maestría
aquella femenina abundancia de sus muslos y sus nalgas,
y aún así, el dolor era el eterno inquilino
ella era la diosa del siglo veinte, digna de cualquier envidia...
así
.
.
sin decir nada o casi nada
que no es lo mismo pero es igual
silvio rodríguez
I.
te amo con un amor limpio de deudas,
con un amor que se dice en voz alta
y que sólo sabe amarte
con amores de hoy y ahora
te amo porque esta necesidad de amarte
me devuelve al gran útero de las sílabas,
desde donde transcribo,
el desnudo con que nos vestimos este otoño
te amo dentro de mis entrañas
y fuera de ellas,
te amo desde la geología
del instante en que estoy siendo
amo los naufragios de tus ojos en los míos,
acompasados de azafranes silencios
que más nadie pudo sostener...
amo los retozos a lengua abierta
y las palabras -esas nuestras- que decíamos,
cuando piel a piel, éramos un sólo nombre
II.
te amo con amor de niña
que no sabe de preguntas y que tan sólo ama;
con ese amor infante -purísima vivencia del amor-
te amo con amor adolescente,
amor de sangre y niebla índigo,
amor sin paciencia, ni discreción;
bravo amor, guerrillero amor,
que se muere con la suya, en noches que no amanecen
te amo con amor de mujer,
húmedo amor de hembra que te ama,
contorno, espalda
...araucaria que te nombra sin pespunte
te amo con la claridad de estarte amando,
te amo con mi vientre,
-aprendiz de tu cadencia, alfarera de tu sed-
te amo a luz tenue o a plena azúcar, mediodía
y a tres atardeceres de no verte,
te aman estos muslos
que permanecen ciñendo tus caderas...
Guincho 2002
.
sin decir nada o casi nada
que no es lo mismo pero es igual
silvio rodríguez
I.
te amo con un amor limpio de deudas,
con un amor que se dice en voz alta
y que sólo sabe amarte
con amores de hoy y ahora
te amo porque esta necesidad de amarte
me devuelve al gran útero de las sílabas,
desde donde transcribo,
el desnudo con que nos vestimos este otoño
te amo dentro de mis entrañas
y fuera de ellas,
te amo desde la geología
del instante en que estoy siendo
amo los naufragios de tus ojos en los míos,
acompasados de azafranes silencios
que más nadie pudo sostener...
amo los retozos a lengua abierta
y las palabras -esas nuestras- que decíamos,
cuando piel a piel, éramos un sólo nombre
II.
te amo con amor de niña
que no sabe de preguntas y que tan sólo ama;
con ese amor infante -purísima vivencia del amor-
te amo con amor adolescente,
amor de sangre y niebla índigo,
amor sin paciencia, ni discreción;
bravo amor, guerrillero amor,
que se muere con la suya, en noches que no amanecen
te amo con amor de mujer,
húmedo amor de hembra que te ama,
contorno, espalda
...araucaria que te nombra sin pespunte
te amo con la claridad de estarte amando,
te amo con mi vientre,
-aprendiz de tu cadencia, alfarera de tu sed-
te amo a luz tenue o a plena azúcar, mediodía
y a tres atardeceres de no verte,
te aman estos muslos
que permanecen ciñendo tus caderas...
Guincho 2002
hermana
se olvidaron de gotear leche,
se han convertido en un soplido de agua blanquecina
los labios del penúltimo,
arrepegan su hambre y su miedo a los callos de sus pechos
él duerme cubierto en un rebozo
y convertido en un caracol amaestrado,
aletarga una secuela de tropelías ancestrales
su madre es un mantra que ofrece chicles por las calles,
arrullando la usanza de su miseria
entre la mugre de la vereda y el ruido de los autos
II.
el último, ha logrado reabultar su fachada por séptima ocasión,
urdiendo en silencio el sarpullido de su raza:
chupa cada gota de hueso, cada ungüento de sangre,
y bañado en un caldo anémico, espera la llegada de la décima luna...
III.
hoy es Día de la Madre,
la casa de cartón mojado satina el dolor del oprobio,
y mientras a Esmeralda le da por apostar en el Jockey Club,
María se sorbe los mocos del desamparo
echando de menos a su entrañable mixteca
vestida
.
.
a mis hijos
yo no "salí embarazada"
a tí fui a buscarte con estrellas en las manos,
y profecías en los labios;
con la fe de los ojos que se duermen,
y la ansiedad de las puertas sin abrir
fui por tí
cuando las palabras hacían demasiado ruido,
rebotando de una pared a otra sin que nadie lograra sostenerlas...
y porque a pesar de haberte llevado siempre en mí,
quise despertar a tu otra mitad -a la no sabida, a la no pronunciada-
la Luna besó mi vientre pintando una pregunta de agua,
y al despertar, el Sol me encontró desnuda:
vestida de ti
.
a mis hijos
yo no "salí embarazada"
a tí fui a buscarte con estrellas en las manos,
y profecías en los labios;
con la fe de los ojos que se duermen,
y la ansiedad de las puertas sin abrir
fui por tí
cuando las palabras hacían demasiado ruido,
rebotando de una pared a otra sin que nadie lograra sostenerlas...
y porque a pesar de haberte llevado siempre en mí,
quise despertar a tu otra mitad -a la no sabida, a la no pronunciada-
la Luna besó mi vientre pintando una pregunta de agua,
y al despertar, el Sol me encontró desnuda:
vestida de ti
pentagrama
a Mohamad Aldura, con enorme dolor
y sin embargo, ves la polvareda, pero no el viento
Rumi
I.
la sonrisa ya no te pertenece,
la dejaste diluída en aquel muro gris,
cuando tu cuerpecito fue obligado
a verterse sobre el tartán de la conciencia...
oí a tu padre implorar piedad, tras aquel cubo de piedra;
la perorata de disparos
el viento, amargo refugio de la sed:
agonía que arrastra medio siglo de sorderas...
y tú, estrella del desierto,
sobrepasando apenas una década y dos años,
degustabas ya, a paladar abierto, la sazón de la metralla
II.
ahora lo sabes,
no hay jaulas que abarquen al odio,
no existe destierro para una daga maldita
acarreas sobre tus hombros
el dolor y la pena de cien generaciones,
de quince, de ninguna...
¿ya qué más da que yo escriba?
¿qué más da que quiera con la aguja de mi ternura
hilvanar tu abdomen perforado,
si ya es coladera
por donde escurren gotas de antiguas profanaciones?
yaces roto,
junto a las alas de una pubertad que te pertenecía,
envuelto vas en los tonos de tu bandera,
que furiosos claman, y no detienen sus lloros...
treinta soles
alzan tu humanidad al cielo,
exigen justicia, y se saben sin lengua
los reclamos se esfuman por las cornisas,
impregnan con llamas frías
cada uno de los granos de las dunas,
fortaleciendo en marchas estridentes
el arsenal del rencor y el desquite
III.
¿dónde estás mohamad?
¿dónde está la voz de tus manos?
¿dónde quedó el límpido barullo de tus ojos?
¿acaso en la estela
donde inscriben sus iniciales los martirios?
¿dibujando plegarias
sobre aquel viejo y luído tapete de oración?
no se,
no lo se,
por eso te pido que respondas...
mientras decides hacerlo,
los líderes harán y desharán la guerra,
con puñados de sílabas y papeles
y a miles de kilómetros de tu estampa,
la madre de un niño mexicano, casi de tu misma edad,
intenta con estos versos,
devolver las cinco líneas a tu pentagrama roto
Nota referencial:
http://www.eretzyisroel.org/~ginsburg/aldura/
y sin embargo, ves la polvareda, pero no el viento
Rumi
I.
la sonrisa ya no te pertenece,
la dejaste diluída en aquel muro gris,
cuando tu cuerpecito fue obligado
a verterse sobre el tartán de la conciencia...
oí a tu padre implorar piedad, tras aquel cubo de piedra;
la perorata de disparos
el viento, amargo refugio de la sed:
agonía que arrastra medio siglo de sorderas...
y tú, estrella del desierto,
sobrepasando apenas una década y dos años,
degustabas ya, a paladar abierto, la sazón de la metralla
II.
ahora lo sabes,
no hay jaulas que abarquen al odio,
no existe destierro para una daga maldita
acarreas sobre tus hombros
el dolor y la pena de cien generaciones,
de quince, de ninguna...
¿ya qué más da que yo escriba?
¿qué más da que quiera con la aguja de mi ternura
hilvanar tu abdomen perforado,
si ya es coladera
por donde escurren gotas de antiguas profanaciones?
yaces roto,
junto a las alas de una pubertad que te pertenecía,
envuelto vas en los tonos de tu bandera,
que furiosos claman, y no detienen sus lloros...
treinta soles
alzan tu humanidad al cielo,
exigen justicia, y se saben sin lengua
los reclamos se esfuman por las cornisas,
impregnan con llamas frías
cada uno de los granos de las dunas,
fortaleciendo en marchas estridentes
el arsenal del rencor y el desquite
III.
¿dónde estás mohamad?
¿dónde está la voz de tus manos?
¿dónde quedó el límpido barullo de tus ojos?
¿acaso en la estela
donde inscriben sus iniciales los martirios?
¿dibujando plegarias
sobre aquel viejo y luído tapete de oración?
no se,
no lo se,
por eso te pido que respondas...
mientras decides hacerlo,
los líderes harán y desharán la guerra,
con puñados de sílabas y papeles
y a miles de kilómetros de tu estampa,
la madre de un niño mexicano, casi de tu misma edad,
intenta con estos versos,
devolver las cinco líneas a tu pentagrama roto
Nota referencial:
http://www.eretzyisroel.org/~ginsburg/aldura/
hilván
.
.
y tropezó con una vida propia
sarah ban breathnach
.
y tropezó con una vida propia
sarah ban breathnach
I.
se llama ariana,
lleva cosida la vida a un hilo
y al claro marrón que se descuelga por sus ojos nuevos...
cose y descose la rutina de los días,
repara prendas de otros,
mientras el vaivén de los vagones,
mece sus veintitantos, en la estación de trenes de Cascais
lleva un beso en la mano derecha
y con un ademán sin tiempo
lo prodiga, amorosa,
sobre las sienes doradas de su crío
la rueca de las semanas
le reitera el descolor de la ausencia...
-ella cierra los ojos-
II.
niña de palomas en las manos,
de antiguos juegos
niña de mejilla lacerada,
de balcón de arena y frágil envoltura
suelta las piolas, cobíjate de nubes,
abre tus alas y bienvente con el amor
que sólo tú misma te puedes otorgar
llena tu alforja de líquenes,
de canciones con sabor a lluvia,
apura fresca, el agua en tus tobillos
y mientras la tarde se hace una con el silencio,
déjate sanar de a poco, los gemidos del amor...
vengo a escribirme
.
a ti que nunca me pediste un poema de amor
fayad jamis
I.
hoy vengo con los coágulos de mi espíritu
a escribir un poema de amor,
ese que nadie escribió,
ese que siempre busqué
y que no ha habido mano que pueda parir,
porque no hay corazón que me haya atravesado,
con la impronta que yo necesito
II.
beatriz eugenia,
no podría decir que gusto del tono con el que miras,
ni la imprecisa ruta de tus sílabas,
cuando intentas hacerte poema
tampoco disfruto de tu edad,
ni de tu domicilio,
ese en el que habitas a pesar de vagar permanencias sin geografía
casi diría que te detesto,
si no fuera por ese hilo de miedo
que se me escurre cuando te vuelves
y me ofreces el desnudo de tu espalda
III.
enciendes el copal y lo depositas en el sahumerio,
besas los puntos cardinales,
pintas tus empeines con lodo,
y la noche-mujer, se preña de tu acento
...mientras, un suave canto mana de la tierra
y yo abrevo de él, toda la voz de tu silencio
IV.
no me basta que descases los botones de sus ojales,
ni el pudor que resbalas
cuando cae tu vestido sobre el parquet
no me basta que tus pechos hieran el dolor del alba,
ni la distancia que medias entre rodilla y rodilla,
desde donde te pliego y transcribo
tan sólo me basta con ir besando
la soledad que aúnas sobre las cicatrices de tu nombre
declaración de dependencia
.
.
a mi hijo Alejandro
soy como esas manchas de aceite,
que algunos días pavonean su tornasol
y otros, parecen simples gargajos...
soy esa mancha llamada madre,
tu madre,
esa que no puede ser otra,
-la que quisieras, acaso-
porque a punta de moretones,
se ha tornado amnésica y asonante
soy ese tintero insurrecto,
de donde has mamado verbo, regaño y doblez,
soy este reptil de junios,
que pergeña de ternura tu carne,
azul carne, suave carne, acercarme...
soy tu madre, -¿me oyes?-
exhausta llaga que te ama,
con un alfabeto que hoy no comprendes
.
a mi hijo Alejandro
soy como esas manchas de aceite,
que algunos días pavonean su tornasol
y otros, parecen simples gargajos...
soy esa mancha llamada madre,
tu madre,
esa que no puede ser otra,
-la que quisieras, acaso-
porque a punta de moretones,
se ha tornado amnésica y asonante
soy ese tintero insurrecto,
de donde has mamado verbo, regaño y doblez,
soy este reptil de junios,
que pergeña de ternura tu carne,
azul carne, suave carne, acercarme...
soy tu madre, -¿me oyes?-
exhausta llaga que te ama,
con un alfabeto que hoy no comprendes
insisto
.
.
I.otra vez arañando los renglones,
guardándome en el húmedo catafalco de las sílabas
otra vez, yo misma frente al dolor,
frente a este miserable padrote
que tantas geografías ha vestido,
para regentar, siempre, mis fallidos coitos con el amor
II.
allá se escucha el envejecido marfil de unas teclas,
la bossa nova masculla acordes que no entiendo,
pero que de algún extraño modo,
mis ojos traducen con maestría, en un son de sal y cera líquida
III.
no quiero contar las lágrimas...
hoy no,
simplemente las dejo manosear mis mejillas,
hasta que de un brinco se desvanecen
por la pendiente de mis senos
mis senos deben saber a sal,
como un yacimiento de tropiezos
a quien es mejor no preguntarle,
porque entonces ¿quién podría callarlo?
por eso lo dejo con sus apetencias de henequén y flores,
con sus historias, sus rapiñas, lo dejo en paz...
aunque insisto,
mis senos deben saber a sal,
y aunque jamás los he probado,
hay algo que me dice que para saberme,
la lengua jamás será suficiente
abrí
.
.
I.saqué la poca ropa que llevaba encima
hice cuclillas y respiré hondo...
- serían las tres de la madrugada -
un hilo de sangre se deslizó por mi vulva
y dio con el piso, sin reparo,
formando un extraño dibujo
me quedé en silencio
seguí sangrando sobre la baldosa...
ahora eran diámetros disímiles,
gotas que caían unas sobre otras,
sin perder individualidad
II.
beatrices de adentro hacia afuera,
pétalos del mismo jade,
horadando sentires por la vida
que nadie contiene lejos de sus propias manos
beatriz... niña de mareas endemoniadas,
labios rebosantes de preguntas,
rajando besos en uñas mordidas y sábanas,
que de orines fueron un lloro
niña-lápiz, sílaba de agua
¿quién podrá salvarte de tu ternura?
...puse mi índice sobre la sangre
y escribí mis iniciales lentamente,
la baldosa permaneció fría...
III.
muchacha de indisciplinas danzas,
salmo y profecía sobre un río de soles,
tus palmas comienzan a humedecerse
de versos y estrofas, que te desecarán los mañanas
puberta de monte recién sombreado,
caricia de mirar límpido
¿cuántos veranos necesitará tu alegría
para saberse realmente rota?
...signé mis labios de escarlata
imprimiendo diez marcas de sal sobre ellos,
la baldosa comenzó a evaporar naufragios...
IV.
sandalias de mujer ordeñando al viento,
despliegas la sonrisa de tus pugnas,
mientras la sed decanta sus resonancias
serpiente de inciensos corales,
vientre de almizcle y aguamarina
¿qué náuseas requerirán tus improntas
para otorgarte el gran desembarazo?
madrid
.
en un laberinto de silencios,lames el rostro de la calle,
ese sitio sin nombre que siempre nos habita,
esa raja de insomnios de quien somos esclavos
¡oh, reptil de miel y madrugadas sólo el alba sabe de tus tonos,
sólo la sed divisa tus estertores!
sollozo de tinta y miedo
escurriendo lascivamente,
sobre el muro en el que me estoy convirtiendo
beso tus empeines, beso tus labios,
orquídea de vidrio y alambre,
-frío de mi frío- soy una con la noche
...la soledad sigue lloviéndome
carta
.
.
I.de pronto no me atrevo a responder poesía con poesía,
de pronto se me abrevian las manos
cuando ciño la cintura del bolígrafo
y a estas cincoimedia de la tarde,
sentada en un banco acaso similar al de tu mediosueño,
huelgo mi cabeza sobre tu hombro,
huelgo pubertades bajo tu tímpano
II.
se desnuda la reguera entre pétalos de pan y hambre
y esta voz curtida de noviembres,
menoscaba sus recatos incorporándote a su historia
III.
sabes bien que llevo la piel saturada de monólogos,
incómoda de escarnios y lutos,
pero si al lado mío se borran ego, obsesión y miedo,
como lo delineaste aquel lunes peregrino, dime entonces:
¿qué parte del cuento de horror te gustaría escuchar esta noche?
dos gotas de sudor
.
.
ella, tres días de silencio en el vientre
o diecisiete hablando en voz alta,
ella, pieza de aire para un rompecabezas,
alacena colmada de renglones impares
tú, domador de brújulas desvanecidas,
mensajero de cartas que nadie escribe;
caminas aturdido en un calendario sol y luna,
donde los domingos de tinta roja
y los martes, jueves y sabados en negra,
brincan en tu pelo
se comen las tripas de tus diecinueve,
te miran a los ojos con desafío
en tu mochila rebotan sílabas de lápiz
junto a dos condones verdes que no usaste,
el boleto de un concierto huele a calabazas degolladas,
a trescientosetentaicuatro imecas,
a soledades sacudidas en colchones fríos,
a blancoinegro,
a miedo,
a mierda
negativo... el papel dice negativo
y dos gotas de sudor
resbalan inercia sobre las ingles del futuro
.
ella, tres días de silencio en el vientre
o diecisiete hablando en voz alta,
ella, pieza de aire para un rompecabezas,
alacena colmada de renglones impares
tú, domador de brújulas desvanecidas,
mensajero de cartas que nadie escribe;
caminas aturdido en un calendario sol y luna,
donde los domingos de tinta roja
y los martes, jueves y sabados en negra,
brincan en tu pelo
se comen las tripas de tus diecinueve,
te miran a los ojos con desafío
en tu mochila rebotan sílabas de lápiz
junto a dos condones verdes que no usaste,
el boleto de un concierto huele a calabazas degolladas,
a trescientosetentaicuatro imecas,
a soledades sacudidas en colchones fríos,
a blancoinegro,
a miedo,
a mierda
negativo... el papel dice negativo
y dos gotas de sudor
resbalan inercia sobre las ingles del futuro
la sal
.
.
A mi hijo Pablo
cuando me despedí y te persigné
sentí un puño de cosas aquí dentro, amor mío...
sentí tus casi once años palpándome las vísceras
tus ojazos negros preguntándole a la sombra:
¿ por qué tanto dolor?
¿ por qué tal convulsión?
¿ por qué tanto camino por andar?
sentí tu cuerpito regordete acomodarse entre mis pechos,
sentí tu necesidad de irte...
sentí comenzar la agonía de tu infancia,
así como la cicatriz de mi pubis
por donde emergiste a este sol frío, hace mas de una década
sentí la lluvia de soledades y mudeces
en la que te me has convertido, y el pulso de tu mediterráneos ojos
sentí como se me humedecía la mirada...
pásalo lindo -te dije
me viré y me negué a mirar hacia atrás,
y es que ya sabes, la sal no es buena compañía
.
A mi hijo Pablo
cuando me despedí y te persigné
sentí un puño de cosas aquí dentro, amor mío...
sentí tus casi once años palpándome las vísceras
tus ojazos negros preguntándole a la sombra:
¿ por qué tanto dolor?
¿ por qué tal convulsión?
¿ por qué tanto camino por andar?
sentí tu cuerpito regordete acomodarse entre mis pechos,
sentí tu necesidad de irte...
sentí comenzar la agonía de tu infancia,
así como la cicatriz de mi pubis
por donde emergiste a este sol frío, hace mas de una década
sentí la lluvia de soledades y mudeces
en la que te me has convertido, y el pulso de tu mediterráneos ojos
sentí como se me humedecía la mirada...
pásalo lindo -te dije
me viré y me negué a mirar hacia atrás,
y es que ya sabes, la sal no es buena compañía
.
.